El lector puede ser considerado el personaje principal de la novela, en igualdad con el autor; sin él, no se hace nada.
El lector puede ser considerado el personaje principal de la novela, en igualdad con el autor; sin él, no se hace nada.
La gente goza de tan poca fantasía que tiene que recoger con ansia unos de otros esos pequeños adornos de la conversación. Son como traperos o colilleros de frases hechas.
Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma.
La lectura es como el alimento; el provecho no está en proporción de lo que se come, sino de los que se digiere.
La pluma es la lengua del alma.
Los libros que el mundo llama inmorales son los que muestran su propia vergüenza.
En el proceso de la escritura la imaginación y la memoria se confunden.
La literatura es mentir bien la verdad.
La sabiduría de los sabios y la experiencia de los siglos pueden conservarse en las citas.
El lector que no admira un libro bueno es que lo ha leído mal, y se le pueden citar pasajes admirables que, indudablemente, desconoce.