La eternidad es una de las raras virtudes de la literatura.
La eternidad es una de las raras virtudes de la literatura.
Muchos críticos de hoy han pasado de la premisa de que una obra maestra puede ser impopular, a la premisa de que si no es impopular no puede ser una obra maestra.
La literatura es una extraña máquina que traga, que absorbe todos los placeres, todos los acontecimientos de la vida. Los escritores son vampiros.
La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido.
Cuando necesito leer un libro, lo escribo.
La poesía no tiene tiempo, el que la lee la rescata, la hace presente y luego la regresa a su eternidad.
Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía.
El negocio del cine es macabro, grotesco: es una mezcla de partido de fútbol y de burdel.
Quien se enfada por las críticas, reconoce que las tenía merecidas.
Jamás viajo sin mi diario. Siempre debería llevarse algo estupendo para leer en el tren.