Los médicos pueden enterrar sus equivocaciones, pero un arquitecto sólo puede aconsejar a su cliente plantar yerba.
Los médicos pueden enterrar sus equivocaciones, pero un arquitecto sólo puede aconsejar a su cliente plantar yerba.
Apolo, el dios de la medicina, solía enviar las enfermedades. En el principio, los dos oficios eran uno solo, y sigue siendo así.
Cuando un médico va detrás del féretro de su paciente, a veces la causa sigue al efecto.
Cuando una medicina no hace daño deberíamos alegrarnos y no exigir además que sirva para algo.
Matan los médicos y viven de matar, y la queja cae sobre la dolencia.
Los médicos trabajan para conservarnos la salud, y los cocineros para destruirla, pero estos últimos están más seguros de lograr su intento.
Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina.
¿Quién decide cuando los médicos no están de acuerdo?
Los mejores médicos del mundo son: el doctor dieta, el doctor reposo y el doctor alegría.
Los médicos cortan, queman, torturan. Y haciendo a los enfermos un bien, que más parece mal, exigen una recompensa que casi no merecen.