Llamamos destino a todo cuanto limita nuestro poder.
Llamamos destino a todo cuanto limita nuestro poder.
Me apoderaré del destino agarrándolo por el cuello. No me dominará.
Yo soy el dueño de mi destino; yo soy el capitán de mi alma.
El hombre sensato cree en el destino; el voluble en el azar.
Lo que se considera ceguera del destino es en realidad miopía propia.
Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera.
Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo.
¡Actúa en vez de suplicar. Sacrifícate sin esperanza de gloria ni recompensa! Si quieres conocer los milagros, hazlos tú antes. Sólo así podrá cumplirse tu peculiar destino.
Resulta una gran verdad que el destino es una ley cuyo significado se nos escapa, porque nos faltan una inmensidad de datos.