No hay hombre de nación alguna que, habiendo tomado a la naturaleza por guía, no pueda llegar a la verdad.
No hay hombre de nación alguna que, habiendo tomado a la naturaleza por guía, no pueda llegar a la verdad.
El lenguaje de la verdad debe ser, sin duda alguna, simple y sin artificios.
La verdad es totalmente interior. No hay que buscarla fuera de nosotros ni querer realizarla luchando con violencia con enemigos exteriores.
La verdad se robustece con la investigación y la dilación; la falsedad, con el apresuramiento y la incertidumbre.
Los hechos son muchos, pero la verdad es una.
La verdad en un tiempo es error en otro.
La verdad padece, pero no perece.
El hombre que no teme a las verdades, nada debe temer a las mentiras.
La verdad, sino es entera, se convierte en aliada de lo falso.
Eso que llaman verdad no es más que la eliminación de errores.