La edad no juega ningún papel, a no ser que se sea un queso.
La edad no juega ningún papel, a no ser que se sea un queso.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Tema menos y espere más; coma menos y mastique más; quéjese menos y respire más; hable menos y diga más; odie menos y ame más y todas las cosas buenas serán suyas.
Las palabras son enanos, los ejemplos son gigantes.