Bendito sea el hombre que no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrárnoslo con sus palabras.
(1819-1880) Seudónimo de Mary Anne Evans. Novelista británica.
Bendito sea el hombre que no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrárnoslo con sus palabras.
Debe uno ser pobre para conocer el lujo de dar.
Los animales son buenos amigos, no hacen preguntas y tampoco critican.