Los ángeles lo llaman placer divino; los demonios, sufrimiento infernal; los hombres, amor.
(1797-1856) Poeta alemán.
Los ángeles lo llaman placer divino; los demonios, sufrimiento infernal; los hombres, amor.
Dios nos ha dado la lengua para que podamos decir cosas amables a nuestros amigos y duras verdades a nuestros enemigos.
Para ser amado de todo corazón... hay que sufrir.
Los sabios emiten ideas nuevas; los necios las expanden.
Dios me perdonará: es su oficio.
Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.
Donde se quiere a los libros también se quiere a los hombres.