El amor es el olvido del yo.
El amor es el olvido del yo.
Cuanto más amamos a alguien menos conviene halagarle.
La raíz de todas las pasiones es el amor. De él nace la tristeza, el gozo, la alegría y la desesperación.
Cuando las mujeres se besan, siempre recuerdan a los boxeadores profesionales cuando se estrechan las manos.
Nada es pequeño en el amor. Aquellos que esperan las grandes ocasiones para probar su ternura no saben amar.
Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados.
Para una mujer, el primer beso es el final del principio; para un hombre, el comienzo del final.
Renunciar a mi pasión es como desgarrar con mis uñas una parte viva de mi corazón.
El amor tiene un poderoso hermano, el odio. Procura no ofender al primero, porque el otro puede matarte.
Los besos son como pepitas de oro o de plata, halladas en tierra y sin un gran valor, pero preciosas porque revelan que cerca hay una mina.