Espantoso juego del amor, en el cual es preciso que uno de ambos jugadores pierda el gobierno de sí mismo.
Espantoso juego del amor, en el cual es preciso que uno de ambos jugadores pierda el gobierno de sí mismo.
No hay más uniones legítimas que las que están gobernadas por una verdadera pasión.
El amor verdadero no espera a ser invitado, antes él se invita y se ofrece primero.
Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso... yo no sé qué te diera por un beso.
El hombre tiene corazón, aunque no siga sus dictados.
Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible para los ojos.
El amor es la única cosa de este mundo que no quiere más comprador que a sí mismo.
Da un poco de amor a un niño y ganarás un corazón.
No ser nada y no amar nada, es lo mismo.
Es tan corto el amor y tan largo el olvido.