Nada perturba tanto la vida humana como la ignorancia del bien y el mal.
Nada perturba tanto la vida humana como la ignorancia del bien y el mal.
La ignorancia es la noche de la mente: pero una noche sin luna y sin estrellas.
Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
Ser consciente de la propia ignorancia es un gran paso hacia el saber.
La ignorancia está menos lejos de la verdad que el prejuicio.
La ignorancia humana no permanece detrás de la ciencia, crece tan rápidamente como ésta.
La ignorancia siempre está dispuesta a admirarse.
Ninguna época ha sabido tantas y tan diversas cosas del hombre como la nuestra. Pero en verdad, nunca se ha sabido menos qué es el hombre.
La ignorancia es la carga más pesada. Pero quien lo lleva no lo siente.
El primer paso de la ignorancia es presumir de saber.