Quien habla mucho poco piensa.
Quien habla mucho poco piensa.
El mundo esté lleno de esos seres incompletos que andan en dos pies y degradan el único misterio que les queda: el sexo.
Hablar es el arte de sofocar e interrumpir el pensamiento.
Las palabras de un hombre muerto se modifican en las entrañas de los vivientes.
Hacer preguntas es prueba de que se piensa.
Los hombres no son sino los instrumentos del genio del universo.
Todos los órganos humanos se cansan alguna vez, salvo la lengua.
Las huellas del hombre sobre el hombre son eternas y ningún destino se ha cruzado impunemente con el nuestro.
Mucha gente cree que discrepa de los demás y lo que pasa es que no tienen valor para hablar unos con otros.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.