Hacer felices a otros hombres: no hay nada mejor ni más bello.
Hacer felices a otros hombres: no hay nada mejor ni más bello.
¿Qué es la felicidad sino el desarrollo de nuestras facultades?
No llames jamás feliz a un mortal hasta que no hayas visto cómo, en su último día, desciende a la tumba.
No entiendo por qué el que es dichoso busca mayor felicidad.
El hombre, por lo común, sólo sabe reconocer su felicidad en la medida de la desgracia que ha experimentado.
La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.
La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.
Nunca somos tan felices ni tan infelices como pensamos.
Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.
Todo el mundo desea ser feliz, pero no que lo sea todo el mundo.