El camino hacia la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro.
El camino hacia la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro.
Estoy absolutamente convencido que ninguna riqueza del mundo puede ayudar a que progrese la humanidad. El mundo necesita paz permanente y buena voluntad perdurable.
El dinero no puede hacer que seamos felices, pero es lo único que nos compensa de no serlo.
Vale más un céntimo bien empleado que un céntimo ahorrado.
La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión.
El dinero no da la felicidad, ciertamente; pero tampoco es un serio obstáculo.
Un banquero es un señor que nos presta un paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover.
El problema de ser pobre es que te ocupa todo el tiempo.
El capital no es un mal en sí mismo, el mal radica en su mal uso.
La igualdad de la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro, nininguno tan pobre que se vea necesitado de venderse.