El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución.
El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución.
Hay maridos tan injustos que exigen de sus mujeres una fidelidad que ellos mismos violan, se parecen a los generales que huyen cobardemente del enemigo, quienes sin embargo, quieren que sus soldados sostengan el puesto con valor.
Mi consejo es que te cases: si encuentras una buena esposa serás feliz, si no, te harás filósofo.
No es verdad que el matrimonio sea indisoluble. Se disuelve fácilmente en el aburrimiento.
El matrimonio debe combatir sin tregua un monstruo que todo lo devora: la costumbre.