Hay maridos tan injustos que exigen de sus mujeres una fidelidad que ellos mismos violan, se parecen a los generales que huyen cobardemente del enemigo, quienes sin embargo, quieren que sus soldados sostengan el puesto con valor.
(50-125) Escritor griego.
Hay maridos tan injustos que exigen de sus mujeres una fidelidad que ellos mismos violan, se parecen a los generales que huyen cobardemente del enemigo, quienes sin embargo, quieren que sus soldados sostengan el puesto con valor.
El verdadero sabio sólo es riguroso consigo mismo; con los demás es amable.
La omisión del bien no es menos reprensible que la comisión del mal.
La amistad es animal de compañía, no de rebaño.
No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Para saber hablar es preciso saber escuchar.
Quien en zarzas y amores se metiere, entrará cuando quiera, mas no saldrá cuando quisiere.