¿Por qué he de preocuparme? No es asunto mío pensar en mi. Asunto mio es pensar en Dios. Es cosa de Dios pensar en mi.
¿Por qué he de preocuparme? No es asunto mío pensar en mi. Asunto mio es pensar en Dios. Es cosa de Dios pensar en mi.
Si Dios no es amor, no vale la pena que exista.
El hombre es una infinitamente pequeña copia de Dios. Bastante gloria es ésta para el hombre. A pesar de mi insignificancia, reconozco que Dios está en mí.
Sólo hay dos clases de personas coherentes: los que gozan de Dios porque creen en él y los que sufren porque no le poseen.
Dios se deja conquistar por el humilde y rechaza la arrogancia del orgulloso.
No confundáis a Jesús, el maestro,con los pobres hombres que le siguen de lejos.No esperéis que su inconsecuenciapueda serviros eternamente de excusa.
No podría creer en un Dios al cual comprendiera.
La misma debilidad de Dios procede de su omnipotencia.
Es mi fe tan cumplida que adoro a Dios, aunque me dio la vida.
La religión sirve para ayudarnos y consolarnos ante unos problemas que no tendríamos si no existiese la religión.