No es la política la que crea extraños compañeros de cama, sino el matrimonio.
No es la política la que crea extraños compañeros de cama, sino el matrimonio.
Todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres.
Eso de que el dinero no da la felicidad son voces que hacen correr los ricos para que no los envidien demasiado los pobres.
Cuando la política promete ser redención, promete demasiado. Cuando pretende hacer la obra de Dios, pasa a ser, no divina, sino demoníaca.
Dios es día y noche, invierno y verano, guerra y paz, abundancia y hambre.
La riqueza es un poder usurpado por la minoría para obligar a la mayoría a trabajar en su provecho.
Correrán ríos de sangre antes de que conquistemos nuestra libertad, pero esa sangre deberá ser la nuestra.
Se cambia mas fácilmente de religión que de café.
Solamente el hombre religioso es siempre el mismo. Porque su Dios no cambia.
El dinero huele bien venga de donde venga.