En la vejez se aprende mejor a esconder los fracasos; en la juventud, a soportarlos.
En la vejez se aprende mejor a esconder los fracasos; en la juventud, a soportarlos.
A los viejos les gusta dar buenos consejos, para consolarse de no poder dar malos ejemplos.
La vejez no mejora el corazón: lo endurece.
La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.
El anciano es un hombre que ya ha comido y observa cómo comen los demás.
El problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que era.
No ha de ser dichoso el joven, sino el viejo que ha vivido una hermosa vida.
Si no piensas en tu porvenir, no lo tendrás.
Lleva tiempo llegar a ser joven.
Lo pasado, pasado. Hay un futuro para todos los hombres que se arrepienten y que tienen energía.