Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario.
(1788-1860) Filósofo alemán.
Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario.
En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad.
La riqueza es como el agua salada; cuanto más se bebe, más sed da.
El destino mezcla las cartas, y nosotros las jugamos.
Muchas veces las cosas no se le dan al que las merece más, sino al que sabe pedirlas con insistencia.
La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes.
En la vejez se aprende mejor a esconder los fracasos; en la juventud, a soportarlos.
La belleza es una carta de recomendación que nos gana de antemano los corazones.
El que no ama ya esta muerto.
Las religiones, como las luciérnagas, necesitan de oscuridad para brillar.