Proverbios

Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.

Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.

La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.

Aunque tu mujer haya cometido cien faltas no la golpees ni con una flor.

Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.