El amor tiene dos momentos deliciosos: el primero y el último; lo malo es el tiempo que transcurre entre ellos.
(1905-1985) Escritor español.
El amor tiene dos momentos deliciosos: el primero y el último; lo malo es el tiempo que transcurre entre ellos.
El hombre se dedica a desear en voz alta aquello que jamás se esfuerza en alcanzar.
Cuando se habla de estar enamorado como un loco se exagera; en general, se está enamorado como un tonto.
Ante una lista de candidatos se piensa que, felizmente, sólo puede ser elegido uno.
Hay mucha gente que cuando ha de hacer algo, hace algo; aunque no sea exactamente lo que ha de hacer.
Sólo un buen amigo es capaz de comprender que su presencia puede llegar a molestarnos.
En cada amanecer hay un vivo poema de esperanza, y, al acostarnos, pensemos que amanecerá.
A veces más vale callar y pasar por tonto, que abrir la boca y demostrarlo.
Algo habrá de malo en la riqueza cuando a todo el mundo le da vergüenza confesar que la tiene.
El amor es ciego, pero los vecinos no.