Los grandes políticos deben su reputación, cuando no a la pura casualidad, a circunstancias que ellos mismos no podían prever.
(1815-1898) Político alemán.
Los grandes políticos deben su reputación, cuando no a la pura casualidad, a circunstancias que ellos mismos no podían prever.
La política no es una ciencia exacta.
La política no es ninguna ciencia, sino un arte.
Amo a los perros porque nunca le hacen sentir a uno que los haya tratado mal.
La libertad es un lujo que no todos pueden permitirse.