Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza.
Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza.
Leed mucho, pero no muchas cosas.
Si el escritor no se siente capaz de dejarse morir de hambre, debe cambiar de oficio. La verdad del escritor no coincide con la verdad de quienes reparten el oro.
Los libros no se han hecho para servir de adorno: sin embargo, nada hay que embellezca tanto como ellos en el interior del hogar.
Las críticas son cartas al público que ningún autor tiene que abrir ni leer.
La poesía debe ser un poco seca para que arda bien, y de este modo iluminarnos y calentarnos.
Cuando un pueblo ya no lee a sus escritores, los festeja.
En muchas ocasiones la lectura de un libro ha hecho la fortuna de un hombre, decidiendo el curso de su vida.
Si me ofrecieran rodar mi vida en una película, lo rechazaría.
Detesto la vulgaridad del realismo en la literatura. Al que es capaz de llamarle pala a una pala, deberían obligarle a usar una. Es lo único para lo que sirve.