Para el escritor hay una cuestión de honor intelectual en no escribir nada susceptible de prueba, sin poseer antes ésta.
Para el escritor hay una cuestión de honor intelectual en no escribir nada susceptible de prueba, sin poseer antes ésta.
La crítica es la fuerza del impotente.
Detesto más las malas máximas que las malas acciones.
El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
Si un hombre cualquiera, incluso vulgar, supiera narrar su propia vida, escribiría una de las más grandes novelas que jamás se haya escrito.
El estudio ha sido para mí el principal remedio contra las preocupaciones de la vida; no habiendo tenido nunca un disgusto que no me haya pasado después de una hora de lectura.
La lectura hace al hombre completo; la conversación, ágil, y el escribir, preciso.
Mis libros siempre están a mi disposición, nunca están ocupados.
Me dicen que no soy una mujer de este siglo, al gustarme la lectura pausada, y yo insisto que los pesados son los libros frívolos.
En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco.