El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe.
El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe.
La ciencia genuina, hasta donde alcanza su verdadera doctrina, carece de profundidad. La profundidad es cosa de la sabiduría.
La sabiduría se preocupa de ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones.
La sabiduría es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad.
Sabio es aquel que constantemente se maravilla.
Ningún hombre sabio quiso nunca ser joven.
Es mejor saber después de haber pensado y discutido que aceptar los saberes que nadie discute para no tener que pensar.
El temor empieza toda sabiduría, y quien no tiene temor, no puede saber.
Hay que estudiar mucho para saber poco.
No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer.