No basta con alcanzar la sabiduría, es necesario saber utilizarla.
No basta con alcanzar la sabiduría, es necesario saber utilizarla.
Hay dos maneras de difundir la luz... ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja.
El insensato que reconoce su insensatez es un sabio. Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.
Los sabios emiten ideas nuevas; los necios las expanden.
El sabio no enseña con palabras, sino con actos.
La sabiduría consiste en saber cuál es el siguiente paso; la virtud, en llevarlo a cabo.
El más sabio es quien siéndolo ignora que lo es.
Todos desean saber, pero pocos pagar el trabajo que vale.
Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas.
La sabiduría es una tranquilidad del alma que por nada puede ser turbada y que ningún deseo inflama.