El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y un cobardía ceder el paso a los indignos.
El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y un cobardía ceder el paso a los indignos.
Saber y saberlo demostrar es valer dos veces.
El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca.
El grado sumo del saber es contemplar el por qué.
El que posee las nociones más exactas sobre las causas de las cosas y es capaz de dar perfecta cuenta de ellas en su enseñanza, es más sabio que todos los demás en cualquier otra ciencia.
Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado.
No es sabio el que sabe donde está el tesoro, sino el que trabaja y lo saca.
Sacar provecho de un buen consejo exige más sabiduría que darlo.
La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia.
No arrepentirse ni hacer reproches a los demás, son los pasos de la sabiduría.