No hay que tener miedo de la pobreza, ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte... De lo que hay que tener miedo es del propio miedo.
(50-135) Filósofo grecolatino.
No hay que tener miedo de la pobreza, ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte... De lo que hay que tener miedo es del propio miedo.
Un barco no debería navegar con una sola ancla, ni la vida con una sola esperanza.
El deseo y la felicidad no pueden vivir juntos.
Si no tienes ganas de ser frustrado jamás en tus deseos, no desees sino aquello que depende de ti.
La felicidad no consiste en adquirir y gozar, sino en no desear nada, pues consiste en ser libre.
No pretendas que las cosas ocurran como tu quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz.
Sólo el hombre culto es libre.
La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad.