No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, aspira, tiende siempre hacia la altura.
No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, aspira, tiende siempre hacia la altura.
La virtud no habita en la soledad: debe tener vecinos.
Languidece la virtud sin adversarios.
Instruida, la virtud calcula tan bien como el vicio.
La primera virtud es frenar la lengua, y es casi un dios quien teniendo razón sabe callarse.
En las adversidades sale a la luz la virtud.
Las gentes virtuosas desacreditan la virtud.
Constante y perpetua riqueza es la virtud.
La virtud no teme a la luz, antes desea venir siempre a ella; por es hija de ella, y criada para resplandecer y ser vista.
El lenguaje artificioso y la conducta aduladora rara vez acompañan a la virtud.