La virtud resplandece en las desgracias.
La virtud resplandece en las desgracias.
Si el semblante de la virtud pudiera verse, enamoraría a todos.
Si la virtud fuese reconocida como un misterio la virtud sería más fácil.
Desgraciadamente, hay virtudes que sólo los ricos pueden cultivar.
Hasta la propia virtud se convierte en vicio cuando es mal aplicada.
No es nada fácil abandonar la virtud; ella atormenta durante mucho tiempo a los que la abandonan.
Sé virtuoso y te tendrán por excéntrico.
De todos los beneficios que nos reporta la virtud, uno de los más grandes es el desprecio a la muerte.