El malvado descansa algunas veces; el necio jamás.
El malvado descansa algunas veces; el necio jamás.
Un necio encuentra siempre otro necio aún mayor que le admira.
Aquel a quien no le gusta el vino, ni la mujer, ni el canto, será un necio toda su vida.
Se conocen infinitas clases de necios; la más deplorable es la de los parlanchines empeñados en demostrar que tienen talento.