Frases célebres de Santiago Ramón y Cajal

(1852-1934) Médico español.

Se conocen infinitas clases de necios; la más deplorable es la de los parlanchines empeñados en demostrar que tienen talento.

Muchas veces he pensado si el mal no está puesto en el Universo como un tema de trabajo y un incentivo a nuestra curiosidad.

El arte de vivir mucho es resignarse a vivir poco a poco.

Apártate progresivamente, sin rupturas violentas, del amigo para quien representas un medio en vez de ser un fin.

El hombre es un ser social cuya inteligencia exige para excitarse el rumor de la colmena.

En cuanto el alma pierde la aureola juvenil, los generosos torneos por el aplauso son sustituidos por las egoístas competencias por el dinero.

Razonar y convencer, ¡qué difícil, largo y trabajoso! ¿Sugestionar? ¡Qué fácil, rápido y barato!