No hay que tener miedo de la pobreza, ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte... De lo que hay que tener miedo es del propio miedo.
No hay que tener miedo de la pobreza, ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte... De lo que hay que tener miedo es del propio miedo.
Que me odien con tal de que me teman.
Lo único que cura el miedo es el peligro auténtico.
La fantasía, aislada de la razón, solo produce monstruos imposibles. Unida a ella, en cambio, es la madre del arte y fuente de sus deseos.
De todas las aberraciones sexuales, la más singular tal vez sea la castidad.
A partir de cierto punto en adelante no hay regreso. Es el punto que hay que alcanzar.
La imagen es una cosa y el ser humano otra... Es muy difícil vivir como una imagen.
UNIX es muy simple, solo que se necesita ser un genio para entender su simplicidad.
El canibalismo es una de las manifestaciones más evidentes de la ternura.
El tiempo es una de las pocas cosas importantes que nos quedan.