Es funesto que nos acostumbremos a reconocer como ejemplos de sana belleza algunas obras clásicas, que acaso son objetivamente muy valiosas, pero que no causan deleite.
Es funesto que nos acostumbremos a reconocer como ejemplos de sana belleza algunas obras clásicas, que acaso son objetivamente muy valiosas, pero que no causan deleite.
El éxito les parece lo más dulce a aquellos que no alcanzaron el éxito.
El hombre solitario es una bestia o un dios.
No sabe más el que más cosas sabe, sino el que sabe las que más importan.
¿De cuántas infamias se compone un éxito?
Suelen decir que el hombre que apetece soledad tiene mucho de dios o de bestia.
Poned atención: un corazón solitario no es un corazón.
La realidad es que los éxitos se los llevan los fuertes y el fracaso los débiles, y eso es todo.
El que no sabe por qué camino llegará al mar, debe buscar el río por compañero.
El inventor de una máquina puede estar seguro de que será recompensado en vida; pero el autor de un gran poema, así como el apóstol de una verdadera religión, han de estar casi seguros de todo lo contrario.