El hombre es el más misterioso y el más desconcertante de los objetos descubiertos por la ciencia.
El hombre es el más misterioso y el más desconcertante de los objetos descubiertos por la ciencia.
Aquellos cuya conducta se presta más al escarnio, son siempre los primeros en hablar de los demás.
Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien, importa más que el hacerlas.
Lo que has de decir, antes de decirlo a otro, dítelo a ti mismo.
Bendito sea el hombre que no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrárnoslo con sus palabras.
Quien habla de cosas que no le atañen, escucha cosas que no le gustan.
Perdonar es no tener demasiado en cuenta las limitaciones y defectos del otro, no tomarlas demasiado en serio, sino quitarles importancia, con buen humor, diciendo: ¡sé que tú no eres así!
¿No te parece, que es una vergüenza para el hombre, que le suceda lo que a los más irracionales de los animales?
Cualquier cosa que se quiere decir sólo hay una palabra para expresarla, un verbo para animarla y un adjetivo para calificarla.
Una madre perdona siempre: ha venido al mundo para esto.