La vida es una tragedia para los que sienten, y una comedia para los que piensan.
La vida es una tragedia para los que sienten, y una comedia para los que piensan.
La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque yo formo parte de la humanidad; por tanto nunca mandes a nadie a preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti.
No hay nada tan increíble que la oratoria no pueda volverlo aceptable.
No tarda nueve meses sino sesenta años en formarse un hombre.
Vivir la vida de tal suerte que viva quede en la muerte.
Nada envalentona tanto al pecador como el perdón.
Cada uno es como Dios le hizo, y aún peor muchas veces.
Conviene vivir considerando que se ha de morir; la muerte siempre es buena; parece mala a veces porque es malo a veces el que muere.
¡Qué irónico es que precisamente por medio del lenguaje un hombre pueda degradarse por debajo de lo que no tiene lenguaje!
Hablar poco, pero mal, ya es mucho hablar.