Todos los órganos humanos se cansan alguna vez, salvo la lengua.
Todos los órganos humanos se cansan alguna vez, salvo la lengua.
Las huellas del hombre sobre el hombre son eternas y ningún destino se ha cruzado impunemente con el nuestro.
La vida humana se parece a un camino cuya salida es un precipicio horroroso; nos advierten de ello desde los primeros pasos; pero el decreto está ya pronunciado: es preciso adelantar siempre sin poder retroceder.
Mucha gente cree que discrepa de los demás y lo que pasa es que no tienen valor para hablar unos con otros.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
El hombre es el ser supremo para el hombre.
La vida es simplemente un mal cuarto de hora formado por momentos exquisitos.
La muerte puede consistir en ir perdiendo la costumbre de vivir.
Perdonamos fácilmente a nuestros amigos los defectos en que nada nos afectan.
Los ideales que iluminan mi camino y una y otra vez me han dado coraje para enfrentar la vida con alegría han sido: la amabilidad, la belleza y la verdad.