Los hombres tienden a plantear sus deseos ante quienes consideran que es milagrosamente superior a ellos, por una vía de fe o por otra.
Los hombres tienden a plantear sus deseos ante quienes consideran que es milagrosamente superior a ellos, por una vía de fe o por otra.
Cuando alguien desea algo debe saber que corre riesgos y por eso la vida vale la pena.
Todo deseo estancado es un veneno.
Si el hombre alcanzara la mitad de los deseos que tiene, redoblaría sus inquietudes.