Cuando dos hombres desean la misma cosa que no puede gozar juntos se convierten en enemigos.
Cuando dos hombres desean la misma cosa que no puede gozar juntos se convierten en enemigos.
Los deseos se tienen, no se piden. Lo que se pide es el objeto del deseo.
Rey es quien nada teme, rey es quien nada desea; y todos podemos regalarnos este reino.
A nadie cuesta más que a aquel que mucho desea.
El hombre tiene el amor por ala, y el deseo por yugo.
Sólo hay una fuerza motriz: el deseo.
Teméis todas las cosas como mortales y todas las deseáis como inmortales.
El amor y el deseo son las alas del espíritu de las grandes hazañas.
Los deseos del joven muestran las futuras virtudes del hombre.
No se desea lo que no se conoce.