Raro y celestial don, el que sepa sentir y razonar al mismo tiempo.
Raro y celestial don, el que sepa sentir y razonar al mismo tiempo.
Nuestro deseo desprecia y abandona lo que tenemos para correr detrás de lo que no tenemos.
La verdad mal intencionada es peor que la mentira.
La razón o el juicio es la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de los animales.
Hay que sentir el pensamiento y pensar el sentimiento.
El pensar bien no le interesa solamente a los filósofos, sino a las personas más sencillas.
Se puede tener por compañera la fantasía, pero se debe tener como guía a la razón.
Lo mucho se vuelve poco con sólo desear otro poco más.
La verdad puede más que la razón.
Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad.