Si tu intención es describir la verdad, hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre.
Si tu intención es describir la verdad, hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre.
El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla.
El deseo y la felicidad no pueden vivir juntos.
No hay nada más fácil que el autoengaño. Ya que lo que desea cada hombre es lo primero que cree.
El destino puede seguir dos caminos para causar nuestra ruina: rehusarnos el cumplimiento de nuestros deseos y cumplirlos plenamente.
Lo malo de los que se creen en posesión de la verdad es que cuando tienen que demostrarlo no aciertan ni una.
Si no tienes ganas de ser frustrado jamás en tus deseos, no desees sino aquello que depende de ti.
¡Oh que aprisa piensa un vehemente deseo que no hay más que lo que piensa!
Toda la actividad humana está motivada por el deseo o el impulso.
Una verdad sin interés puede ser eclipsada por una falsedad emocionante.