Hay una cosa más terrible que la calumnia: La verdad.
Hay una cosa más terrible que la calumnia: La verdad.
Los grandes pensamientos nacen con el corazón.
Donde todos piensan igual nadie piensa mucho.
La verdad se asienta en un limitado ámbito; el error, empero, es inmenso.
No hay que cargar nuestros pensamientos con el peso de nuestros zapatos.
El hombre que escucha la razón está perdido. La razón esclaviza a todos los que no son bastante fuertes para dominarla.
El que no pueda guardar sus pensamientos, jamás sabrá analizar grandes cosas.
No pretendas que las cosas ocurran como tu quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz.
Si dices la verdad, no tendrás que acordarte de nada.
La razón es un sol severo: ilumina pero ciega.