El amor es un verdadero acceso de fiebre, con la diferencia de que ésta comienza con frío y termina con ardor, mientras que el amor sigue el camino contrario.
El amor es un verdadero acceso de fiebre, con la diferencia de que ésta comienza con frío y termina con ardor, mientras que el amor sigue el camino contrario.
Al amor no se le dictan leyes.
Amar es vivir en aquellos que se ama.
Una mujer llega a la convicción de que es amada, más por lo que adivina, que por lo que le dicen.
No hay amor más sincero que el amor a la comida.
Aquel que ama, el mismo se ata y se mata, y se hace de señor siervo, en tanto que todos cuantos ve se piensa que le usurpan su amor, y con muy poca superstición todo en su corazón se perturba y se le revuelve de dentro.
Al amor propio se le hiere; no se le mata.
El amor que es un necio a los veinte años es un loco del todo a les sesenta.
El más difícil no es el primer beso sino el último.
La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener.