Todo hombre no vive más que por lo que espera.
Todo hombre no vive más que por lo que espera.
Tanto más fatiga el bien deseado cuanto más cerca está la esperanza de poseerlo.
La esperanza ha contribuido a perder al género humano.
Salen errados nuestros cálculos siempre que entran en ellos el temor o la esperanza.
La esperanza y el temor son inseparables y no hay temor sin esperanza, ni esperanza sin temor.
El infierno es esperar sin esperanza.
Al deseo, acompañado de la idea de satisfacerse, se le denomina esperanza; despojado de tal idea, desesperación.
La esperanza es el único bien común a todos los hombres; los que todo lo han perdido la poseen aún.
La misma esperanza deja de ser felicidad cuando va acompañada de la impaciencia.
La esperanza es un estimulante vital muy superior a la suerte.