La esperanza es un gran falsificador.
La esperanza es un gran falsificador.
El sol no se ha puesto aún por última vez.
La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre.
En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.
La providencia nos ha dado el sueño y la esperanza como compensación a los cuidados de la vida.
Donde una puerta se cierra, otra se abre.
Mientras las cosas son realmente esperanzadoras, la esperanza es un nuevo halago vulgar: sólo cuando todo es desesperado la esperanza empieza a ser completamente una fuerza.
Hoy es siempre todavía.
La esperanza, no obstante sus engaños, nos sirve al menos para llevarnos al fin de la existencia por un camino agradable.
Vive mejor el pobre dotado de esperanza que el rico sin ella.