Es amigo mío aquel que me socorre, no el que me compadece.
Es amigo mío aquel que me socorre, no el que me compadece.
Nada es pequeño en el amor. Aquellos que esperan las grandes ocasiones para probar su ternura no saben amar.
Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados.
Para una mujer, el primer beso es el final del principio; para un hombre, el comienzo del final.
Es una prueba de poca amistad no darse cuenta del retraimiento de la de nuestros amigos.
Si la mañana no nos desvela para nuevas alegrías y, si por la noche no nos queda ninguna esperanza, ¿es que vales la pena vestirse y desnudarse?
Renunciar a mi pasión es como desgarrar con mis uñas una parte viva de mi corazón.
Sólo un idiota puede ser totalmente feliz.
Ve a menudo a la casa de tu amigo, pues la maleza prolifera en un sendero no recorrido.
El amor tiene un poderoso hermano, el odio. Procura no ofender al primero, porque el otro puede matarte.