Es amigo mío aquel que me socorre, no el que me compadece.
(1610-1661) Clérigo y escritor británico.
Es amigo mío aquel que me socorre, no el que me compadece.
Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor se escapa por la ventana.
Acusar a la maldad de los tiempos es excusarnos a nosotros mismos.
No acometas obra alguna con la furia de la pasión: equivale a hacerse a la mar en plena borrasca.
Los médicos como la cerveza, mejor cuanto más viejos.
La oración debería ser la llave del día y el cerrojo de la noche.
Los vicios se aprenden sin maestro.
Nacemos llorando, vivimos quejándonos y morimos desilusionados.
La astucia puede tener vestidos, pero a la verdad le gusta ir desnuda.