Nunca amamos a nadie: amamos, sólo, la idea que tenemos de alguien. Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos.
Nunca amamos a nadie: amamos, sólo, la idea que tenemos de alguien. Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos.
¡Los suspiros son aire y van al aire! ¡Las lágrimas son agua y van al mar! Dime, mujer, cuando el amor se olvida ¿sabes tú adónde va?
La amistad es un contrato por el cual nos obligamos a hacer pequeños favores a los demás para que los demás nos los hagan grandes.
El hombre, por lo común, sólo sabe reconocer su felicidad en la medida de la desgracia que ha experimentado.
Todo amante es un soldado en guerra.
Con frecuencia el amor, comercio borrascoso, acaba en bancarrota.
Si no se puede hacer trampas con los amigos, no vale la pena jugar a las cartas.
Sólo con quien te ama puedes mostrarte débil sin provocar una reacción de fuerza.
Hay muchos remedios que curan el amor; pero ninguno infalible.
La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.