No llames jamás feliz a un mortal hasta que no hayas visto cómo, en su último día, desciende a la tumba.
No llames jamás feliz a un mortal hasta que no hayas visto cómo, en su último día, desciende a la tumba.
La capacidad de reír juntos es el amor.
En el amor todo ha terminado cuando uno de los amantes piensa que sería posible una ruptura.
La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos parece ameno.
Deben buscarse los amigos como los buenos libros. No está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos; sino pocos, buenos y bien conocidos.
Ir sin amor por la vida es como ir al combate sin música, como emprender un viaje sin un libro, como ir por el mar sin estrella que nos oriente.
¡Qué sabios son aquellos que únicamente son tontos en el amor!
El verdadero paraíso no esta en el cielo, sino en la boca de la mujer amada.
Uno no puede hacer nada por las personas que ama, sólo seguir amándolas.
No entiendo por qué el que es dichoso busca mayor felicidad.